martes, 5 de mayo de 2009

UB La Palma gana en Mallorca

El UB La Palma solventó con un sufrido triunfo su visita a tierras baleares donde derrotó por 92-100, y tras una prórroga, al Básquet Mallorca.

El cuadro balear sorprendió de salida con su juego muy directo y con su mayor intensidad tanto en la parcela defensiva como ofensiva, marcando así las primeras diferencias en el electrónico.

El duelo entre Blair y Terrell resultaba más que interesante, un pulso que comenzó ganando el primero pero que después variaría con la rotación introducida por los locales.

En el segundo cuarto, la salida de Perico Sala siguió ayudando a los palmeros, que lograban su primera ventaja en el partido gracias a un triple del propio base madrileño. Con 37-43 se llegaría al descanso.

Salieron muy intensos los anfitriones en la reanudación, y liderados por Blair y Bivia, consiguieron colocarse a sólo cuatro puntos (47-51, minuto 23). Sin embargo, el tercer cuarto fue favorable para los palmeros por 57-68.

Una canasta de Kohlmaier en el inicio del último acto parecía dejar el choque visto para sentencia (57-70, minuto 32), pero en ese momento surgió la inspiración de Blair, quien lideró la reacción local que consiguió forzar la prórroga con un marcador de 86-86.

En el tiempo extra, los palmeros lograron dejar cuatro minutos sin anotar a los locales, consiguiendo un parcial de 6-14 que les dio el triunfo.

Mallorca 92 : (22+15+20+29+6)Bivia (26), Blanch (15), Pampin (11), Blair (19), Keep (7) -inicial- Alzamora (-), Servera (-), Sastre (9) y Orfila (5).

UB La Palma 100 : (19+24+25+18+14)Suka-Umu (-), Terrell (17), Kohlmaier (15), Canals (3) y Ermolinski (11) -inicial-, Driesen (7), Fariña (6), Sala (15), Arrocha (26) y Shaw (-).

Falló en el momento clave

El Barcelona vio cerrado su acceso a la final de la Euroliga ante el vigente campeón de Europa, el CSKA de Moscú, magistralmente sostenido por el lituano Ramunas Siskauskas, verdugo del equipo azulgrana y máximo anotador del partido con 29 puntos.

El Barcelona gobernó el marcador durante más de media hora, pero se vino abajo en el momento decisivo del partido. No encontró argumentos para frenar el extraordinario rendimiento de Siskauskas, al timón de un CSKA rebajado, pero con una impresionante capacidad competitiva. El equipo ruso jugará su cuarta final consecutiva a costa del Barça, nuevamente eliminado en su décima aparición en una final a cuatro.

Aunque compitió con solvencia, el Barça acabó condenado por su falta de experiencia. Hasta entonces, el equipo de Xavi Pascual había mandado en el marcador. Cuando su sistema defensivo comenzó a flaquear, el CSKA comenzó a ganar el partido psicológico.

El Barcelona acabó resignado a su suerte, sometido por la inspiración de Siskauskas.

El otro finalista será el Panathinaikos, que venció al Olympiakos por 84-82 en el otro partido de semifinales.

Barcelona 78 : (21+15+20+22): Lakovic (13), Navarro (13), Basile (5), Andersen (24), Santiago (9) -inicial-, Vázquez (6), Grimau (4), Sada (-), Barton (2), Ilyasova (2).

CSKA Moscú 82 : (12+20+22+28): Langdon (15), Holden (8), Smodis (9), Khryapa (9), Lorbek (8) -inicial-, Siskauskas (29), Morris (), Kaun (4), Zisis (-) y Planinic (-).

Oportunidad desperdiciada

Hay cosas que, por mucho esfuerzo que se haga, son complicadas de entender; cosas como el mecanismo para programar un vídeo, el título de bióloga de Ana Obregón o cómo un equipo es capaz de perder un partido que, a falta de siete minutos, domina por trece puntos. El Tenerife Rural dejó escapar en Burgos una oportunidad de oro de asegurar la quinta plaza y tendrá que vencer en los dos encuentros que le quedan de temporada regular para hacerse con el factor cancha en los play-off de ascenso a la ACB.

Y eso que el partido no comenzó, ni mucho menos, mal para los blanquiazules. Tras unos minutos iniciales de vaivenes constantes en el marcador, un pletórico Julio González lideraba a los suyos, que, mediante un parcial de 0-6, comenzaban a adquirir las primeras ventajas en el marcador (11-17, m.7). Manu Gómez era casi el único argumento ofensivo del Burgos, mientras que el Tenerife Rural sacaba partido a su capacidad de circulación de balón, con la responsabilidad ofensiva bien distribuida, para apretar un poco más el acelerador y cerrar el primer cuarto con diez puntos de renta (23-33).

El segundo período arrancó por los mismos derroteros. Kiril Wachsmann plantaba cara con acierto al inmenso Sinanovic, Boccia movía con soltura el balón ante la defensa burgalesa y Francis Sánchez volvía a mostrar su mejor versión, con siete puntos consecutivos, para dar la sensación de encarrilar el choque (32-48, m.14). Nada más lejos de la realidad. El Tenerife Rural comenzó a bajar los excepcionales porcentajes de acierto en los que se había movido y Burgos, espoleado por su afición, se vino arriba. Un parcial de 17-5 recortaba diferencias y llevaba el partido al descanso con la certeza de que todo estaba por decidir (49-53).

Tras el paso por vestuarios, los de Rafa Sanz salieron dispuestos a finiquitar el encuentro. Antelo, Julio González, Edu Sánchez, Carroll... todos sumaban y, pese a que el trabajo defensivo distaba de ser perfecto, otra buena racha de lanzamientos desde más allá de 6,25 volvía a situar a los blanquiazules por encima de los diez puntos de renta (68-80) antes de afrontar el último acto.

Y, ahí, el apagón final. Tras otro buen arranque, que permitió adquirir una renta de trece puntos a siete minutos (74-87, tras triple de Iván Rodríguez), el equipo blanquiazul se obcecó. Regaló faltas personales (y sus consecuentes tiros libres) al cuadro local, falló lanzamientos cómodos en ocasiones y los seleccionó de forma errónea en otras y, con todo, le dio vida a un equipo que estaba a punto de entregar la cuchara. En un final igualado, al Burgos no le tembló la mano desde el tiro libre y dejó al Tenerife Rural con cara de pardillo y esperando los partidos ante Gandía e Illescas para amarrar el quinto puesto, después de haber desperdiciado una buena opción. Ciertamente, difícil de entender.

Burgos 100 : Carles Marco (7), Diego García (12), César Sanmartín (14), Peter Lorant (10) y Manu Gómez (10) -quinteto inicial- Raúl Mena (18), Luis Felipe Gruber (7), Cleotis Brown (5), Nenad Sinanovic (9) y Diego Lo Grippo (8).

Tenerife Rural 98 :Edu Sánchez (17), Pat Carroll (10), Julio González (22), José Ángel Antelo (3) y Lamont Hamilton (12) -quinteto inicial- Adrián Boccia (6), Iván Rodríguez (3), Francis Sánchez (9), Kiril Wachsmann (11) y Christian Maraker (5).

Rumbo a primera

El Tenerife, gracias a su empate en La Romareda, mantiene la ventaja de cuatro puntos sobre el Real Zaragoza después de un partido igualado pero con alternativas en el juego entre dos de los aspirantes al ascenso.

El Tenerife apostó por mantener su estilo de juego habitual frente a un Zaragoza con menos posesión pero más empuje, que en la primera mitad llegó con más claridad a la meta visitante pero que se encontró con un rival con mayor efectividad.

Un conjunto maño muy enchufado aprovechó la primera ocasión que tuvo, en el minuto dos, para adelantarse en el marcador gracias a Ander Herrera, que aprovechó un rechace del meta Luis García a disparo del argentino Juan Pablo Caffa para marcar.

El juego era de mucho ritmo por parte de ambos conjuntos y con gran velocidad, lo que hacía que el juego viajara de área a área en pocos segundos.

El Real Zaragoza pudo haber marcado el segundo tanto en el minuto once, en un remate en el área pequeña del conjunto insular, pero la salida de Luis García lo impidió.

El conjunto de José Luis Oltra no disparó con peligro hasta el minuto 20, en un remate de cabeza de Juan F. Martínez "Nino" que salió ajustado al poste.

A partir de ahí el equipo isleño se hizo con el balón y marcó el ritmo de juego, aunque eso no se tradujo en claras ocasiones de gol.

Javier Arizmendi puso en apuros desde fuera del área a un acertado Luis García en el minuto 39 y cuatro minutos después el máximo goleador de Segunda División, Nino, igualó la contienda tras zafarse de la vigilancia de un defensor y cruzar el balón.

Tras el descanso los primeros minutos fueron del equipo insular, pero poco a poco el empuje local logró que fuera el equipo maño el que diera la sensación de poder marcar en cualquier momento, aunque no llegaba a la meta foránea con la claridad de los primeros 45 minutos.

A ambos equipos les fue anulado un gol, al local en el 66 y al visitante en el 84, que podían haber cambiado el signo del partido.

En el tramo medio de este segundo tiempo los chicharreros parecieron recuperar el mando del juego pero duró pocos minutos porque el Real Zaragoza consiguió romper esa dinámica y con más corazón que cabeza buscaba el tanto de la victoria que no llegó.

R. Zaragoza 1 : Toni Doblas; Zapater, Pavón, Ayala, Pignol (Paredes, min.55); Gabi, Ponzio; Jorge López, Herrera (Ewerthon, min.55), Caffa (Songo'o, min.78); y Arizmendi.

C.D. Tenerife 1 : Luis García; Marc Bertrán, Manolo Martínez, Luna, Sicilia; Ricardo, Mikel Alonso (Oscar Pérez, min.72); Juanlu (Angel, min.65), Alfaro, Kome (Ayoze, min.76); Nino.

Goles: 1-0. min.2. Herrera; 1-1. min.43. Nino.

Sentencia la Liga con una exhibición

El Barcelona es virtual campeón de la Liga de una forma soñada, con exhibición futbolística en el Santiago Bernabéu, 2-6, elevando a la máxima esencia un estilo de juego virtuoso, para abocar al Real Madrid a un año negro, rendido ante el poderío de su eterno enemigo.

La fantasía hecha fútbol pudo a la fe. Al coraje de un Real Madrid infinitamente menor en cuanto a calidad al mejor Barcelona de la historia. Por números, juego, sensaciones. Por su capacidad de hacer menor a cualquier rival. De minimizar sus cualidades para convertirle en un púgil al borde del ko, que recibe golpes sin posibilidad de levantar la cabeza.

Decía Juande Ramos en la previa que no había margen de sorpresa entre dos equipos que se conocen a la perfección. Un apasionado del fútbol como Pep Guardiola -casi enfermizo en su continuo estudio del juego- demostró que estaba equivocado. Él que vivía los clásicos al máximo como futbolista, cuando sobre el tapete ya dejaba entrever el buen entrenador que iba a ser, dejó claro que en el fútbol no está todo inventado.

La apisonadora azulgrana pasó por el Bernabéu para destrozar la ilusión de la remontada y sacar las carencias blancas con un Leo Messi espectacular. Ubicó Guardiola a su astro argentino alejado de la banda, donde todos lo esperaban, y le ubicó en el centro para mandar al psiquiátrico a los centrales madridistas. Samuel Eto'o cayó al costado derecho y Thierry Henry se exhibió en el izquierdo.

Con la batuta de Xavi, la sinfonía azulgrana destrozó en unos segundos todas las especulaciones de planteamientos tácticos. A los 25 segundos, el cerebro culé ya había chutado a Iker Casillas, el mejor del Real Madrid en el baile.

Alejado de los focos de la presión, desde un segundo plano, dice Bernd Schuster que el Barcelona sufre 'madriditis'. La misma persona que calificó de "misión imposible" ganar en el Camp Nou. El mismo entrenador que dejó al Real Madrid a la deriva, palpa una sensación opuesta a la que mostró el conjunto azulgrana que redujo al Real Madrid al pelotazo y al individualismo de Arjen Robben.

No encontró nunca el Real Madrid la forma de superar al Barcelona. Juande apostó por extremos -Marcelo y Robben- y perdió la pelota desde el pitido inicial, con Fernando Gago desaparecido y 'Lass' disfrazado de guerrero en una lucha en la que tenía poco que ganar.

Pero el ímpetu, el escudo y el empuje de un Bernabéu que comenzó ilusionado, guió al gol al Real Madrid en su primera acción de peligro. El centro medido de Sergio Ramos desde la derecha lo cabeceó con el alma Higuaín a la red. La Liga se ponía en un punto. Se alimentaba un sueño que tardó dos minutos en convertirse en pesadilla.

Dos acciones de Henry, que rescató su mejor versión para rememorar viejos tiempos del Arsenal en el coliseo blanco, levantaron de inmediato al Barcelona. Con Sergio Ramos superado, Eto'o no llegó por milímetros a la primera y Henry decidió jugarse la segunda. Balón a la red e inicio del recital.

En un abrir y cerrar de ojos, en cinco minutos, el líder volteaba el marcador con un poderío incontestable. En un partido marcado por los errores defensivos, Puyol se elevó ante la zaga rival para cabecear a placer ajustado al palo y dar al barcelonismo el primer trago con sabor a título.

Desactivado. Sin fútbol. Sólo alguna acción individual podía mantener en pie al Real Madrid. Y reapareció el egoísmo de Robben que optó, tras pared con Higuaín, por chutar blando con la derecha a asistir a Raúl y Marcelo, libres de marca.

Entre los reproches a Robben y una posterior discusión de Gago con el holandés, se impuso el monólogo culé, con Xavi e Iniesta lanzando un fútbol de altos quilates. Dos futbolistas de oro que marcan un estilo de paredes infinitas que acababan en ocasiones de Messi, desacertado en las tres primeras, pero que no desperdició un regalo de 'Lass'.

Un jugador básico para que la Liga no se sentenciase hace dos meses, no encontró a Gago -ausente por su discusión con Robben-, Messi le robó la cartera y a placer entre el desconcierto local, superó a Casillas. Restaban diez minutos para el descanso y el Real Madrid pedía al árbitro que más que el descanso señalase el final del partido.

El esférico no duraba en los pies blancos y era eterno en los azulgranas. Corría de forma incansable la zaga local pero parecía que andaban ante el fútbol de toque de su rival. Rendido a la evidencia, Casillas salvaba ocasiones sin parar. Acabó llevándose seis, con la mirada perdida en otra noche negra de una temporada para olvidar.

Porque en la reanudación el nuevo impulso de coraje que condujo al Real Madrid a acortar distancias no sirvió de nada. Sergio Ramos, señalado por su discreto partido defensivo por el Bernabéu que lo silbó y por su entrenador que lo sustituyó, cabeceó a la red una falta botada por Robben.

Había 35 minutos por delante para buscar una nueva remontada en un escenario acostumbrado a las heroicidades. No era el día. La abismal diferencia de fútbol lo impidió. De nuevo Henry. Otro error defensivo blanco en un pase largo medido y un toque sutil para superar a Casillas, a media salida.

Era el fin de la Liga. Por delante media hora de paseo del Barcelona en casa del eterno enemigo. De gozo culé ante un equipo desmoronado, que dejó espacios aprovechados siempre por Messi, para marcar el quinto, y hasta por Piqué, que se sumó a la fiesta anotando el sexto a la media vuelta apenas sin espacio.

La última exhibición del Barcelona en el Bernabéu acabó en el aplauso a Ronaldinho. Andrés Iniesta tomó el relevo. Sustituido por Guardiola, escuchó desde la grada más aplausos que silbidos. El madridismo acabó rendido a un estilo de fútbol del que está a años luz.

Guardiola dio un baño a Juande Ramos. Como hizo Rafa Benítez y su Liverpool. Son partidos que marcan el futuro de un técnico refugiado en una racha de resultados irreal. Cierto que en Liga llevaba 18 encuentros sin perder, pero entre medias llegó el "chorreo" de Liga de Campeones que sumado al del Barcelona, conducen al Real Madrid al vacío. Al fin de un ciclo y la llegada de una nueva época con jugadores de más calidad. Su eterno rival ha dado la vuelta a todo. Ahora es el espejo en el que mirarse. Hoy, vive una fiesta. Saborea su decimonoveno título liguero y camina firme hacia los tres títulos. Rumbo a una temporada histórica.

Real Madrid 2 : Iker Casillas; Sergio Ramos (Van der Vaart, m.71), Cannavaro, Metzelder, Heinze; 'Lass' Diarra, Gago, Marcelo (Huntelaar, m.59), Robben (Javi García, m.78); Higuaín y Raúl.

Barcelona 6 : Víctor Valdés; Dani Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Touré (Busquets, m.84), Xavi, Iniesta (Busquets, m.84); Messi, Henry (Keita, m.60) y Eto'o.

Goles: 1-0, m.14: Higuaín. 1-1, m.17: Henry. 1-2, m.20: Puyol. 1-3, m.35: Messi. 2-3 m.55: Sergio Ramos. 2-4, m.58: Henry. 2-5, m.75: Messi. 2-6, m.83: Piqué.