sábado, 12 de septiembre de 2015

Eliminado de la Copa


La Copa del Rey ya es un trauma para el tinerfeñismo. Siempre fuera de casa (desde 2008), eliminado por séptima vez consecutiva en su primera aparición y sin marcar un gol en esta competición desde 2010, año en el que tampoco le sirvió para seguir adelante. 
La de anoche es una decepción más, pero lo peor no es su efecto en relación a la historia blanquiazul, sino que se convierte en una piedra más que cargar sobre la espalda en este decepcionante arranque de temporada. Agné vio un paso adelante, pero las cuatro ocasiones claras fueron del Leganés y los goles también. 
Como consecuencia, la victoria y el pase. Mientras, el Tenerife acumula su cuarto partido oficial sin ganar y, lo que es peor, sin ofrecer una alegría a su sufrida afición. 
El miedo a repetir el guion de la pasada campaña ya late fuera... y dentro del equipo. Un banco de pruebas. 
Eso parece el equipo insular en este inicio de curso. Ayer fue una defensa con tres centrales, en la que entraron Jorge y Alberto para arropar a Carlos Ruiz. 
Se supone que el objetivo de ese dibujo táctico es dar profundidad a los carrileros que, durante la primera parte, casi no participaron en el juego. Y también liberar de cierto compromiso defensivo a los de arriba. 
Claro, a costa de apelotonar tanto futbolista cerca del área propia que la iniciativa queda claramente regalada para el rival de turno. Así fue en el caso del Leganés, que aceptó sin recato liderar la contienda. Es verdad que Roberto vivió protegido, pero tuvo que realizar dos intervenciones importantes antes del descanso. 
La primera fue a tiro de Guillermo (23'). La segunda, en un remate a la media vuelta de Toni, despejando a córner mientras la grada ya se disponía a celebrar el gol. Pero no es menos cierto que también buscaron los tres palos Toni (13') o Luis Ruiz (15'). En cambio, el bagaje ofensivo de los tinerfeños se redujo a un cabezazo alto de Alberto (4') y un disparo de Tomás Martínez (44') ya casi con los contendientes encaminándose a los vestuarios respectivos. 
Tablas pues en el marcador y en las sensaciones. Porque los pepineros tenían el balón, pero no el criterio para hacer daño con esa posesión. A los puntos eran mejores, pero sin alardes. Quiso dar un paso adelante la escuadra de rosa y negra tras el receso y se notó en la recuperación. 
Las flechas cambiaron de dirección y hasta Lozano puso el susto en el cuerpo a la afición local con una volea que salió fuera por poco (58'). Pero las gotas de calidad del hondureño (y las de Tomás Martínez) no fueron suficientes. 
El choque fue decayendo y los técnicos se vieron obligados a mover ficha. Garitano tiró de dos titulares. Con Mantovani quiso acabar con la resistencia de "Choco", que ganaba cada partido a sus centrales. Con Alexander dotar de verticalidad a su ataque. Con Galarreta en el origen ganó claridad el Leganés, que fue cercando al Tenerife.
 De nuevo sin claras oportunidades, pero otra vez con la sensación de que podría valerle un acierto para desequilibrar la balanza. Y llegó. Puede que del futbolista menos esperado porque no tiene Omar Ramos en el gol su mejor virtud y, desde luego, a los datos podemos remitirnos. Llevaba dos años sin marcar. 
Corría el minuto 72 cuando arrancó desde la derecha, su ubicación en la segunda mitad, y fue buscando hueco para el disparo. El zurdazo que soltó al encontrarlo sorprendió a propios y extraños porque se coló con fuerza en la portería después de impactar en el poste izquierdo de la meta defendida por Roberto, cuya estirada resultó inútil. Ahí se acabó el encuentro y, por ende, la eliminatoria.
El Tenerife se vio por detrás en el marcador y bajó los brazos. Es posible que no fuera voluntario, pero con una fragilidad mental que asusta, creyó que la cosa estaba tan cuesta arriba que no tuvo fuerzas ni para empujar. 
Para entonces ya jugaba Pedro, una sombra de lo que se le vio en pretemporada. Entró luego Suso, que en nada pudo ayudar. Y hasta se pasó a defensa de cuatro en ese tramo final. Nada resultó y siempre pareció más cerca el dos a cero que el empate. Pudo conseguirlo Toni, que cabeceó forzado (86'). Pero el que iba a encontrarlo finalmente es Alexander. Con el tiempo cumplido recibió de Guillermo dentro del área y puso la lápida copera a su rival. Una más.

CD Leganés 2: Queco Piña (1); Rubén Peña (2), Albizua (1), Juanan (1), Luis Ruiz (1); Gabriel (1), Paco Candelas (1), Galarreta (1), Omar Ramos (2); Toni (1) y Guillermo (1) En el minuto 62, Mantovani (1) y Alexander (2) sustituyeron a Juanan y Gabriel; y en el 78, Alberto Martín (1) ocupó el lugar de Omar Ramos.
CD Tenerife 0: Roberto; Cristian, Alberto, Carlos Ruiz, Jorge, Aurtenetxe; Aitor Sanz, Abel, Tomás Martínez, Omar Perdomo y Anthony Lozano. Además, Pedro Martín entró en lugar de Martínez (61'); Suso en el de Jorge (77') y Jairo en el de Lozano (80').
Goles: 1-0. m. 78: Omar Ramos, de fuerte y colocado disparo desde la frontal del área. 2-0, m. 90: Alexander culmina un contragolpe.
Juan José Ramos

El equipo palmero merece más


La aventura del Mensajero en la Copa del Rey finalizó ayer. Tras superar al Rayo Majadahonda en la primera ronda (2-0), ayer no pudo repetir el mismo éxito en el duelo que mantuvo con el Cádiz (0-1).
Los rojinegros cayeron, pero lo hicieron con el aplauso de sus aficionados y con la sensación de que merecieron seguir adelante en el torneo del KO. No fue para menos. Por ocasiones y actitud en un duelo que llegó a la prórroga, los de Roberto Aguirre ofrecieron argumentos suficientes para imponerse a un rival que decantó la balanza a su favor en un saque de esquina que remató Servando (103').
El encuentro arrancó sin un dueño claro. El Mensajero, reforzado por su condición de local, puso el ímpetu para tratar de adelantarse pronto. Pero se encontró con un Cádiz que tiró de oficio para no dejarse sorprender. Fue una fase con pocas oportunidades, aunque una de ellas acabó con un lanzamiento al larguero de Yeray (34').
El Cádiz salió mejor en la segunda parte. Trató de llevar el dominio del balón ante un Mensajero que presionó con criterio, tuvo atrás a un impecable Moreno y no dejó de pisar el área gaditana. Fue un período con alternativas para cada equipo. Con todo esto, los locales fueron creciendo con el paso de los minutos, hasta el punto que contaron con ocasiones claras para marcar, a cargo de Joan Salvá, al que Roberto Aguirre utilizó como revulsivo, y Omar Fleitas. Por su parte, el Cádiz trataba de conectar con Wilson Cuero en acciones cada vez más esporádicas, pero no exentas de peligro. De hecho, en el tramo final y con Mensajero volcado en ataque, la escuadra de Claudio Barragán rozó el 0-1 en una jugada creada por el recién incorporado Hugo.
Con el partido roto, el árbitro le anuló un gol al Mensajero anotado por Moreno, supuestamente por una falta en ataque y ante la indignación de los rojinegros. Los palmeros lo siguieron intentando y ya en el tiempo extra volvieron a rondar el gol con un remate de Salvá. Pero siguió el 0-0 y la eliminatoria continuó la prórroga.
El Mensajero siguió mostrándose ambicioso tras el segundo descanso del encuentro. Un lanzamiento de Omar levantó de los asientos a unos espectadores que, poco después, protestaron por un agarrón a Salvá dentro del área del Cádiz.
Los visitantes respondieron con un remate de cabeza de Wilson Cuero, sin Ione Puga entre los palos. Y se animaron al borde del final de la primera parte de la prórroga. En un saque de esquina lanzado por Hugo, Servando logró el 0-1. Al igual que en el partido de Liga con el Castilla, otro córner resultó fatídico para el Mensajero.
Al conjunto insular le quedaba poco más de un cuarto de hora para, al menos, forzar la tanda de penaltis. Y no se rindió. Lo buscó hasta el final con tres balones colgados al área en faltas y saques de esquina. Ahí, Ballesté salvó a un Cádiz que supo enfriar el partido.

CD Mensajero 0: Ione Puga, Silvano, Jaime, Moreno, Álvaro Casas, Rayco (Iray, 83'), Fede (Darren, 97'), Yeray, Juanda, Omar y Chus (Joan Salvá, 59').
Cádiz CF 1: Pol Ballesté, Cristian Márquez, Aridane, Servando, Tomás, Mantecón, Abel Gómez, Salvi (Kike Máquez, 85'), Lolo Plá (Josete, 119'), Álvaro García (Hugo, 75') y Wilson Cuero.
Gol: 0-1, m. 103 : Servando, de cabeza, tras un saque de esquina.
El Día

lunes, 7 de septiembre de 2015

FÚTBOL FEMENINO


No pudo empezar con victoria el estreno en primera división para el cuadro que dirige Toni Ayala. Las jugadoras del Granadilla se retiraron del césped tal y como hicieron su entrada, con una gran ovación del público asistente, que observó la constante entrega de este grupo de jugadoras, que a buen seguro defenderá el nombre de esta isla a capa y espada. Como era de esperar por todos, el partido comenzó, siendo el equipo rival quien llevaría las riendas.
En los primeros compases de partido, las cosas se empezaron a poner complicadas para el conjunto de Toni Ayala. Las rivales de las tinerfeñas empezaron a tirar de oficio y experiencia para llevar el peso del partido. Cuando aún seguía entrando afición a La Palmera, que volvió a recordar su aspecto de antaño, el cuadro catalán aprovechó la primera oportunidad para desnivelar el marcador. Jenni, la referente del cuadro visitante, batió a la portera Pili, 0-1.
Con el reconocimiento popular, y las ganas de seguir luchando, se sobrepuso el cuadro sureño, que realizó un gran derroche de fuerza en busca de la igualada, que impidió la contundente seriedad defensiva que imponía el cuadro visitante. Con el rival entero de confianza aumentaron las llegadas con peligro del rival. La local Laura, en la línea de gol, salvó al Granadilla de encajar el 0-2. Toni, que terminó el partido alabando la entrega de sus jugadoras, sabía que tendría alguna ocasión para acariciar el empate. Y así fue. Una de las jugadoras más veloces y eléctricas del equipo, Marilén, provocó una falta en el borde del área, que sería tras un buen lanzamiento de Silvia Doblado, la ocasión para que Sara Tui empujara el balón al fondo de la red. Con el empate se llegó al minuto 44, cuando el colegiado señaló el camino de los vestuarios, para sorpresa de propios y extraños ubicados en La Palmera.
Tras la reanudación, salió en busca del gol el Granadilla. María José en el minuto 46, colocó un balón en bandeja a Silvia Doblado, y el remate del estilete sureño no encontró portería. Tras este primer susto de la segunda mitad, las catalanas supieron reponerse y responder ante tal acometida de las jugadoras de Ayala. El peligro rival lo seguía llevando Jenni, quien con la ayuda de Alexia, pudieron desnivelar el marcador a favor del Barcelona. En el minuto 62 llegó el gol de la jornada, obra de Patri, que con una fenomenal volea colocó el 1-2 en el marcador. La portera local, Pili, no pudo hacer absolutamente nada ante el gran remate de la jugadora visitante. Con la ventaja que reflejaba el marcador, el cuadro culé fue el que llevó el peso del último tramo del partido. Sin embargo Tania, para el Granadilla, dispuso de una clara ocasión para poner tablas en el marcador, pero su remate de cabeza, no encontró portería.
El público, muy involucrado con su equipo, seguía dejándose la voz en la grada animando a su equipo, la UD Granadilla Tenerife Egatesa, que tímidamente intentó lograr la igualada. Con el Granadilla realizando un desgaste físico monumental para estar arriba y abajo, las visitantes aprovecharon para sentenciar el choque. El verdadero peligro azulgrana lo creaba Jenni, que en el minuto 80 logró el definitivo 1-3.
El primer compromiso del Granadilla Egatesa, ante el mejor rival de la categoría, se salda con derrota, pero sin nada que reprochar a un grupo de jugadoras, que hasta el último minuto lucharon sin tregua.
UD Granadilla Egatesa 1: Pili, Estella, Pisco, Laura (Natalia, 85'), Cindy, Sara Tui, María José, Silvia Doblado, Paloma (Tania, 51'), Marilén (Carla, 60') y Eva (Reichel, 70').
Barcelona 3: Rafols, Torrejón, Ruth. Melany, Ane (Gema, 84'), Marta Unzúe, Alexia, Bárbara (Patri, 55'), Irene (Sandra, 55'), Olga (Leire, 68'), Jenni.
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Goles: 
0-1, m. 4: Jenni. 
1-1, m. 40: Sara Tui. 
1-2, m. 62: Patri. 
1-3, m. 80: Jenni.

Javier Canino

Un tenaz Mensajero cae a balón parado



El Real Madrid Castilla se llevó los tres puntos del Silvestre Carrillo gracias a su acierto en dos jugadas a balón parado, ante un Mensajero que lo intentó en todo momento, pero que no tuvo ni la fuerza ni el acierto necesario para evitar que los de Zinedine Zidane consiguieran su tercera victoria consecutiva. El líder dejó constancia de su potencial.
El choque arrancó con dominio mensajerista, encerrando los palmeros a los madridistas en su área en las primeras jugadas y creando peligro con dos incursiones de Fede, que llevó la incertidumbre al portal de Carlos. Sin embargo todo esto fue un espejismo, ya que a partir de aquí los de Zidane se hicieron con el balón y por lo tanto con el control del choque, mereced a una buena presión que comenzaba en el área contraria.
Con esta tónica fueron pasando los minutos aunque Kilian seguía siendo un espectador de excepción. Mediada esta primera mitad, en una arrancada local, Juanda gana la espalda a la defensa, llegada a la línea de fondo y su centro encuentra a Omar Fleitas para que con un poco de suerte batir la portería de Carlos Abad.
Tras el 1-0 los madridistas se descompusieron, lo que aprovechó el Mensajero para volver a controlar el juego, teniendo incluso la oportunidad de firmar un segundo gol, en un cabezazo de Omar que se fue alto. En la recta final, el Real Madrid Castilla volvió a carga y tras su cuarto lanzamiento de esquina el central León se adelantó a la defensa, estableciendo la igualdad en el marcador, resultando con el que se llegaba al descanso, aunque los merengues tuvieron dos más en botas de Borja Mayoral para irse con ventaja a la caseta.
En la reanudación el Real Madrid Castilla comenzó mandando en el partido y prácticamente también en el marcador, porque a los cuatro minutos, y tras otro lanzamiento de esquina de Enzo Zidane, Álvaro Jiménez hacía el segundo. Este gol fue una auténtica losa para los palmeros, que se veían incapaces de evitar la presión visitante y únicamente en alguna acción aislada llegaban con algo de peligro.
Los madridistas tocaban y controlaban, y además querían el tercero, lo que pudieron conseguir por medio de Borja Mayoral y posteriormente Mariano, que había entrado como hombre de refresco.
En la recta final el Mensajero se fue arriba buscando la igualada y con más fe que fútbol logró incordiar la meta blanca, teniendo incluso Salvá la oportunidad de igualar el marcador en un disparo que se estrelló en el larguero. En estos últimos minutos, el Madrid Castilla pecó de conformismo, aunque los de Roberto Aguirre tampoco tenían la fuerza suficiente para evitar la victoria blanca.
El miércoles nueva cita en Silvestre Carrillo, ante el Cádiz en choque de la Copa del Rey.

Mensajero 1: Kilian, Fede, Iray (Álvaro Casas, 64'), Silvano, Moreno, Jaime, Chus (Mahy, 64'), Rayco (Salvá, 76'), Omar, Yeray y Juanda.
Real Madrid Castilla 2: Carlos Abad, Fran, Tejero, León, Héctor, Marcos Llorente, Álvaro Jiménez, Javi Muñoz (Febas, 61'), Mayoral (Mariano, 73'), Enzo y Cristian Cedrés (Narváez, 61').
Goles: 
1-0, m 23: Omar Fleitas, tras dar en un contrario
 1-1, m. 36: León, de cabeza, tras un saque de equina
1-2, m. 49: Álvaro Jiménez, de cabeza, tras un saque de esquina.
Acan

Mucho por mejorar



El Tenerife sigue inmerso en su particular pesadilla. Ayer rescató un punto en El Alcoraz, pero la mejoría se redujo al hecho en sí, más que a la imagen, que sigue dejando bastante que desear. El proyecto blanquiazul 15-16 no termina de arrancar y las sensaciones que transmite invitan a pensar que le costará alcanzar la velocidad de crucero. De momento, el verbo ilusionar, tan desgastado en verano, se conjuga con un "des" delante. El equipo ha perdido su seña de identidad principal, la intensidad y el robo, y cuando tiene la pelota en su poder no juega absolutamente a nada. Desde la verdad, igual que sumando puntos, se progresa mejor. Debió pensar Raúl Agné que el asunto no era tanto cuestión de jugadores como de su propia labor porque solo realizó un cambio (Omar Perdomo por Abel Suárez), justo el que atacaba su dibujo táctico de la jornada anterior. Pero no sustituyó a futbolistas de rendimiento dudoso por otros que vienen pidiendo paso. Se quedó Jorge con las ganas y le pasó lo mismo al flamante internacional sub'19 Cristo González (ayer sin minutos) y al argentino Tomás Martínez. Y claro, la cosa no mejoró casi nada. La primera media hora de partido pareció una continuidad del desastre de Soria: líneas separadas, presión desajustada, duelos individuales perdidos, nula creación de fútbol... En resumen, una caricatura de equipo. Siempre quedará la excusa de que el origen de todo estuvo en el primer minuto. Y habrá que aceptarlo al menos como atenuante. Porque fue un error individual, sí individual, lo que puso por detrás en el marcador a los visitantes. Un disparo de Darwin Machís desde el vértice izquierdo del área fue rechazado de mala manera por Dani Hernández. El regalo lo aprovechó Luis Fernández ante una adormilada zaga rival (1'). Con la fuerza que da verse por delante, los de Tevenet desarbolaron al cuadro tinerfeño a base de intensidad y algo de criterio con el balón en los pies. No necesitaron un fútbol de ensueño para disponer de ocasiones para aumentar su renta. Fran Mérida, en un robo a Aitor Sanz, volvió a probar los nervios del portero adversario (11') sin que en esta ocasión pudiera aprovecharlo Juanjo Camacho. Enfrente, un desierto. El único oasis se llamaba Anthony Lozano. Peleó cada balón, incomodó a la defensa oscense y dio un respiro a sus compañeros. Tanto que a los 28 minutos recibió en la frontal del área, se hizo sitio para el disparo y cruzó de manera magistral para que Whalley no alcanzara a evitar que el esférico besara la red (28'). El empate era absolutamente inmerecido. Pero la calidad, en esto del fútbol, decide. Desde hace rato calentaban Tomás Martínez y Jairo Izquierzo, pero se llegó al descanso sin novedad. Tras el receso pareció más firme el Tenerife. A los tres minutos, Pedro Martín dispuso de su primera oportunidad. Aunque algo forzado, disparó obligando a Whalley a tapar. Pero fue un espejismo porque el meta de la escuadra oscense no volvería a intervenir hasta 40 minutos más tarde. En ese tramo se vio un espectáculo impropio de la Segunda División. Poco o nada de fútbol. El Huesca se dedicó a abrir el juego a las bandas y colgar balones sobre el área. Invitó a ello la entrada de Moya, un nueve de los de antes, que asistió a Luis Fernández en la mejor oportunidad local de la segunda parte. Esta vez abortó Dani Hernández la posibilidad (64'). La acción vino por un despiste de Germán, que rompió la línea y dejó en posición correcta al delantero local. Los de Agné se fueron echando atrás, nadando para guardar al menos el punto que les quitara el mal sabor de boca de las dos derrotas. Tanto se refugiaron cerca de su área que, cuando recuperaban el balón, lo quemaban sin ton ni son. Despejando más que intentando combinar. Por eso se quedó en nada el cambio de Tomás Martínez. Su técnico "denunció" que había tardado más de un cuarto de hora en tocar su primer balón. Quiso dejar claro que le faltaba... y lo que hizo fue dejar al descubierto el mal funcionamiento de su equipo, incapaz de encontrar a su jugador de más calidad sobre el césped. Sí acertó con la entrada de Abel, que permitió soltar a Aitor en la presión y taponar la derecha. Un robo del madrileño puso en bandeja el 1-2 a Pedro, que falló ante Whalley (88').

Juan José Ramos